lunes, 31 de mayo de 2010

La boda

Es en estos meses de primavera cuando más bodas se celebran y aunque de la mía ya hace casi dos años he decidido hacer una pequeña crónica para si a alguien le puede dar ideas.
Lo preparé todo con mucha ilusión, me costó bastante encontrar vestido, zapatos y demás accesorios pero al final dí con lo que quería, aunque sí es verdad que si tuviera que prepararla de nuevo cambiaría algunas cosas pero supongo que eso nos pasa siempre.
Voy a empezar con algunas fotos del maquillaje, el mío fue muy natural por dos razones, una que la boda era por la mañana y otra  que soy de cara lavada y no quería parecer una máscara.
El ramo fue una odisea porque las flores que quería no conseguí que ninguna floristería me las montara así que al final opté por lo clásico, las rosas de toda la vida, blancas con el borde rosa.
Los zapatos, tenía claro que quería un buen tacón pero que no me matara a las dos horas de llevarlo, la solución Pura López, comodísimos.
Las joyas, no suelo llevar nada habitualmente así que busqué algo discreto y despúes de mucho probar encontré estos preciosos pendientes de brillantes que llevaban a juego un anillo y mi madre se empeñó en regalarme ambas cosas. Gracias mamá, por eso y todo lo demás.
La liga, aquí sí que tuve un gran dilema porque era algo que no me hacía ni pizca de gracia y por supuesto si me la ponía no la iba a enseñar, pues encontré esta de Chantelle a juego con la ropa interior que me gustó bastante y para contentar a amigas y hermana me la puse.
El vestido, el secreto mejor guardado se supone, aunque yo se lo había enseñado a todo el mundo, no puesto pero en catálogo lo había visto hasta el novio sin saberlo. De corte imperio con unas exageradas mangas de farol que yo no retoqué para nada, se podían quitar y dejarlo palabra de honor, cosa que yo hice después de la tarta, ah se me olvidaba era de Rosa Clará.



























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