lunes, 22 de julio de 2013

Mi experiencia en Cerdeña. I.

Por fin tengo un hueco para sentarme delante del ordenador y preparar esta entrada, un hueco bastante largo porque entre editar fotos y recopilar toda la información que recogí durante el viaje se me han ido unas cuantas horas. Con este post, aparte de contar mi experiencia en la isla sarda, pretendo ayudar y dar un poco de luz a aquellos que estén pensando pasar unas vacaciones en el mismo destino, y a los que no han ido animarles a hacerlo pues merece la pena de verdad, siempre y cuando seáis unos apasionados del mar, la tranquilidad y la buena comida.
Por si hay algún despistado que no ubica Cerdeña en el mapa os diré que se encuentra en el mediterráneo occidental, entre Córcega, Italia, Túnez y las Islas Baleares.

Mapa Cerdeña
Los tres puntos amarillos señalados en el mapa son las zonas por las que nos hemos movido, Olbia, Alghero y Nuoro, y que ahora os comentaré más detenidamente.
Voy a comenzar con el tema desplazamiento, a Cerdeña se puede ir en ferry o en avión, por cuestión de tiempo nosotros cogimos un avión directo desde Barcelona con la compañía Vueling, que aterrizó en el aeropuerto de Olbia, ya que nuestro destino era la parte noreste de la isla, apenas tarda 1,5 horas en llegar.
Una vez allí recogimos el coche que previamente habíamos alquilado desde España, es más barato y aligeramos trámites, para poder movernos con libertad por la isla.
Encontrar un hotel decente en cuanto a estado de conservación y precio en la zona de Olbia-San Teodoro que es donde establecimos nuestro punto de partida fue tarea difícil, yo soy algo delicada para estas cosas y todo lo que veíamos era muy antiguo, menos mal que en la agencia de viajes de una conocida dimos con el Grande Baia Resort, un hotel de cuatro estrellas que en foto pintaba bien.

Resort Grande Baia
Y tal como lo vimos en las fotos en la agencia de viajes era en realidad, se trata de un gran "resort" tipo a los campos de golf que tenemos a patadas en Murcia pero con un concepto diferente, pues aquí no hay campo de golf ni grandes construcciones, todo en bajo, con apartamentos, suites y habitaciones.
El problema que nos encontramos a la llegada al hotel fue la gran cantidad de gente que esperaba en recepción para coger habitación y la lentitud del personal, con nosotros se equivocaron y nos dieron un apartamento, cuando llegamos y vimos que no era lo que habíamos reservado volvimos a recepción y nos acomodaron en la habitación, que es la que aparece en la imagen. Todas tienen una terraza con mesa y sillas, el cuarto de baño de mármol, como a mí me gusta, con bañera y ducha y todo el suelo de mármol, odio la moqueta en el suelo, por eso siempre busco hoteles que no la tengan. Nuestro régimen era de alojamiento y desayuno y las siete noches nos salieron por 600,00 euros, muy buen precio si lo comparamos con otros hoteles que habíamos visto de peores condiciones.
Llegamos sábado a las 12,30 horas y entre coger coche de alquiler y habitación nos dieron casi las tres de la tarde, así que tuvimos que comer en un McDonald's porque en Cerdeña a esa hora la cocina de los restaurantes ya está cerrada. Después de comer nos acomodamos e inspeccionamos la playa del hotel, pequeña y llena de tumbonas ocupadas por los huéspedes, esa no era para nosotros pero como ya estábamos allí nos quedamos.
Al día siguiente, ya descansados, pusimos rumbo a la playa de La Cinta, una de las más grandes que teníamos cerca del hotel, no nos decepcionó en absoluto, muchos kilómetros de arena blanca y fina y unas aguas turquesa impresionantes, por algo se le llama a este listoral Costa Esmeralda.

La CInta Playa
Lo bueno de las playas sardas es que las aglomeraciones que vemos en la costa murciana no existen, además el agua no pierde la transparencia ni se ensucia. Nosotros andamos casi hasta el final para no tener mucha gente alrededor y como veis estábamos casi solos.
A mediodía buscamos restaurante en San Teodoro y nos llamó la atención que el pueblo estaba desierto, después nos dimos cuenta de que la gente come más temprano, normalmente en casa, los turistas alemanes e ingleses (que son los que más abundan) comen en el hotel y prefieren salir a cenar, si salen...
Restaurante LaMargherita-SanTeodoro
Paramos en La Margherita porque nos gustó la decoración y las vitrinas de pescado fresco y aquí tampoco fallamos, como aperitivo una ensalada de pulpo y tomate con mozzarella. De plato fuerte unos pedimos pasta y otros carne, los espagueti con langosta estaban riquísimos y eso que yo no soy una gran aficionada a la pasta, los ravioli rellenos de ricota con salsa de nueces muy buenos también, se nota que la pasta la hacen ellos, y la ternera con parmesano y rúcula deliciosa. La ventaja de Cerdeña es que es una isla con muy buenos pastos por lo que la carne y la leche son de gran calidad, y el mar proporciona mucho pescado que se cocina junto con la tradicional pasta italiana, a la plancha o en ensaladas. Acompañamos la comida con un vino blanco autóctono, el Vermentino, rico, rico... De postre un helado artesanal.
Por la tarde descansamos en la piscina del hotel y por la noche visitamos la ciudad de Olbia, se ve rápido, lo más interesante el casco histórico con el puerto y las calles adoquinadas, no tengo fotos porque era de noche y con el móvil salían regular, la única recomendación es que no comáis en el restaurante Pepe Bianco, aquí patinamos, no tenían nada de lo que pedíamos, en una carta donde lo principal eran las pizzas nos dicen que no hay, tampoco pescado ni marisco, solo carne a la parrilla, no nos levantamos de la mesa y nos fuimos por vergüenza.
PortoCervo - PlayaRomazzino
El lunes pusimos dirección norte hacia Porto Cervo, es uno de los lugares más exclusivos de la isla donde tienen su residencia de verano grandes fortunas internacionales, pero antes de llegar hicimos una parada en playa Romazzino, la encontramos de casualidad, es pequeña pero no había mucha gente, alterna además con varias calas, unas de piedra y otras de arena. Las aguas también muy limpias y la temperatura de las mismas agradable, unos 20 grados. Llegamos a Porto Cervo para comer, esta vez me olvidé de apuntar el nombre del restaurante pero se encuentra justo a la entrada del puerto a la derecha, platos menos elaborados, tipo sándwiches y ensaladas pero muy buenos. La cerveza nacional se llama Ichnusa y el típico pan sardo es una lámina muy fina y crujiente de la que nos hicimos adeptos enseguida. Después de comer dimos un paseo en el tren turístico y más tarde callejeamos para ver las casas tradicionales, estucadas en colores ocres, con muchas macetas y a diferentes alturas. Los almacenes londinenses Harrods están representados en el puerto por unas construcciones cúbicas de madera con diferentes marcas de lujo, emocionada quedé como fan que soy de las piezas de Valentino, una cosa es ver un vestido en un desfile o en una revista y otra tenerlo en la mano, increíbles las terminaciones. Las Vespas no faltan en la isla, de muchos colores y con su cesta de mimbre detrás, muy retro y muy italiano.
Al caer la tarde salimos de vuelta al hotel, no os lo he dicho todavía pero las carreteras son antiguas, la mayoría nacionales sin apenas arcén y los isleños conducen verdaderamente mal, adelantamientos en línea continua, no respetan los límites de velocidad y comprobamos como los que tienen prisa acosan al que va delante para que acelere, horrible... 

Como veo que el viaje a Cerdeña da para largo lo dejo aquí por hoy, no quiero cansaros, el miércoles continuaré con más detalles de mi experiencia en tierras sardas.

Buen comienzo de semana.

Sponsor

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...